La navidad es un hecho que a todos nos entra en el corazón de una manera u otra. A unos les afecta de una forma afectiva, a otros les recuerda momentos pasados que encogen el corazón y algunos simplemente pasan la navidad como si de un puntee de mayo se tratase.
Son fechas que muchos aceptan por su religión y que otros esperan con ganas atroces para la llegada de sus regalos. Muchos desean que ese personaje rojo y familiar baje por sus chimeneas con sacos de regalos, o que tres famosos reyes aparquen sus queridos camellos llenos de regalos en nuestras casas; todo lo que deseamos son regalos.
Lo que realmente trae la navidad son deseos y esperanzas, deseos de afecto y esperanzas de algo nuevo. No es el regalo lo que debería llamarnos si no lo que se sitúa en el fondo de cada presente, ese sentimiento con el que deseamos la mayor felicidad para los que queremos y que deseamos con todo nuestro alma que le guste.
No piensen en la navidad como un mero hecho de la compra-venta, recuerda: lo que un día se regaló se puede romper, perder, o lo que sea, pero el sentimiento con el que se aceptó y se dio quedará para siempre.
Disfruten cada momento, cada instante de la vida, pues ese sentimiento lo que nos hará llegar a la felicidad deseamos.
FELIZ NAVIDAD
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